Que el deseo se pierde entre intenciones, entiendo tarde que la piel no conoce de razones ni tecnicismos.
Que el deseo es una espera y una mirada, la palabra atrapada entre insumos carnales y encuentros casuales.
Que el deseo solo es el fuego que consume mi alma y repta por las sabanas, que el deseo es el sendero donde colapsan todos mis sentidos y me enamoro de ti.
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