así, había pasado de la plegaria a la vida y al ras del silencio se distinguio de aquel lobrego pesar que le encadenaba la sombra.
Desde aquel desencantado día hace vasijas de barro, y vende en los cementerios flores para acariciar a sus muertos.
Texto agregado el 25-05-2004, y leído por 263
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