Tan solo sesenta segundos
y pude ver el mundo,
recorrer las praderas,
besar la fresca mañana de invierno.
sentirme renovada
con deseos y hambre,
con esperanzas perdidas y renacidas.
Sesenta segundos de vida que me llenaron
el alma de amor y paz,
provocando alegrías y júbilos.
Fue un sacudón de emoción
al verme y sentirme parte de este universo,
que también es mío, como tuyo, y de ustedes.
Que bellos segundos viví,
espero repetirlos diariamente
porque encontré el elixir de la vida
en tan pocos segundos.
Que duraron en mí
como el fuego sagrado de la vida.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI.
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