Soy un niño disfrazado de hombre que no tiene nada mejor que hacer que amarte, que gusta de mirar tus ojos mas que a los amaneceres, que pagaría lo que fuera por contemplarte cada mañana cuando despiertas. Aveces vientos feroces me arrastran hasta tu calle y voces de extraterrestres me dicen que escale por la pared de tu casa y te tenga sobre aviso de su invasión inminente.
Yo se que me has atrapado cortando rosas idénticas a las que aparecen después en tu puerta y platicando con los zapatos que tiraste a la basura la otra noche, pero es que no tengo nada mejor que hacer que buscar tu sonrisa a cada paso que doy a cada eco de tu voz que conmueve a mi alma.
Yo se que he sido muy poco discreto con lo que siento, lamento haberte gritado te amo enfrente de la gente y haberte leido ese poema enfrente de toda la clase, lamento que todo el mundo lo sepa y que aveces te sonrojen diciéndote te acuerdas de cuando avento a su amigo tan solo para verte, o te acuerdas de la noche que amaneció cantándote a capela sin descanso, perdona me por la exhibición ostentosa de mi amor, por las tardes que me sentia solo y iba a caminar por donde vives para ver si te veia, perdon por los poemas y sobre todo perdon por recordarte con esta carta todo lo que te he hecho, perdon por amarte y sobre todo perdon por no poder evitarlo.
Posdata: te leere esto mañana ante toda la clase para que sepan que estoy arrepentido de verdad. |