En el ocaso de los dioses,
amor yo te pido,
cantame
una canción al oido.
Bebeme...
como agua
que calma toda tu sed.
Besame...
Como el sol besa
la inmensidad del mar
en el ocaso
afiebrado de colores,
brindando el vino añejo
de la noche.
ACariciame...
como el mar relame
las frias y solitarias arenas...
Vamonos tierra adentro
calbangando...
el unicornio nos espera.
Pegaso, desplega las alas
y nos invita a cruzar el firmamento.
No sea que....
el apocalipsis llegue
y nos encuentre
cual estatuas de sal,
olvidadas.
Amor,
Reconoce ya mis huellas,
Regresa a nuestras veredas...
estas que son solo nuestras
y que caminamos gozosos,
por los siglos de los siglos...
asi sea.-
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