Ecos
Ecos de misteriosas canciones
Forman granizos y se precipitan,
Que a los primaverales árboles
Los lleva hacia involuntario otoño.
Huyo a orillas de un río pedregoso
Opaco por la impertinencia del color
Ámbar del tiempo.
Y al beber las aguas otoñales
El sonido fecundo se visualiza
Demente voluptuoso.
Las vagabundas notas
Hinchan la atmósfera y
La dilata en un calabozo
De plomizas paredes de frígido viento.
¡Son canciones de horror!
No reconocidas en claros cielos
Pero en tétrica estación
Hasta descifro su ritmo en éter profundo.
¡Bóveda gélida!,
Devela un mundo de rocas laberínticas
A puertas de río silente.
Verdades ocultas en feliz púdico andar
Y cuando el alma gimiente se descubre y domina,
En oscura atmósfera corrompida,
El eco resuena claro, límpido y violento.
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