A la más sentida:
La otra noche nadabas en melancolía...
te estuve soñando,memoré aquellos
viejos pero, cómo viejos si ambos
por jóvenes pasamos, cercanos
momentos en los que te sentía.
Te estuve soñando y mientras
lo hacía sentía que me faltaba
el aire y los pies no se movían.
Sí, la otra noche soñé contigo
y un mar de melancolía,
nostalgia y lejanía...
Y al despertar... fui al coche,
encendí el motor y, cuando
estaba frente a tu puerta
me di cuenta de que no podía ser.
Me marché... sabiendo
que me necesitabas
pero, no podía ser...el cuerpo
marchó pero el alma quedó
escondida tras tu libro. |