“Que sería sin mi carnicería de conquistas, aquella fábrica de placer, trofeos preciados y arrepentimientos…”
(Un cazador de versos)
Como una pantera asecha su presa
el poeta impone su mirada
a la musa vestida de mujer,
que pasa sobre sus pies en
un armónico caminar
en el que sus pechos
arriba y abajo
denotan tal melodía
paso a paso.
Las burbujas cerveceras
suben hacia la cabeza
y la mujer sinapsis
del deseo es presa.
Carnada para capturar
un verso, una palabra que sea…
que sea como ella,
música al transitar
por el sendero
hacia la conquista.
No porta pistola ni rifle
pues su arma es la lengua,
su objetivo lo cautiva…
diestro la persuade
su presa obsesión de
colores y aromas frescos,
disfrazadas de piel
cubiertas de alma.
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