Me debes esta tarde.
Regresé,
Frustrado el deseo,
sin repetir el sabor a café.
Me debes esta tarde
Que amenaza hacer triza la ilusión
De reposar mi espalda
Sobre la tabla
Que resulta ancha para dos
Cuando me bebo tu sudor
Que cae,
Perlado,
Desde tu frente,
Sobre mi pecho.
La Habana, 20 de octubre 2002
|