Ya no (l)
Ya no
pero hubo un tiempo
en que todo ese perímetro de juventud
me lo sabía de memoria:
sus columnas de puntal alto,
sus desiertos portales decadentistas,
sus adoquines ...
Ya no
pero solíamos ver los egresos de ese recién
olor a vida
y nos gustaba Silvio y su guitarra
y aquello de qué se puede hacer con el amor
que no nos cupo entre las manos
cuando todavía éramos una manada de unidos
solitarios.
Ya no
porque la vida nos ha empinado,
nos ha enseñado a contar los años;
y nos sigue gustando Silvio y su guitarra,
pero es tanto el amor que hemos despilfarrado
que hoy sólo nos queda aferrarnos
al que todavía nos queda entre las manos.
15.III.86
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