¿Recuerdas aquella época en que juntos solíamos jugar a vivir?
¿Lo recuerdas?
Yo sí. Todos los días de mi vida desde que me levanto hasta que me acuesto, las noches, las mañanas, cada fría madrugada y cada cálido atardecer pienso en ti, en lo maravilloso e importante que ha sido compartir contigo la alegría de aprender, en los momentos vividos y en las lecciones que la vida nos dio y que jamas olvidaremos.
Daría mi vida por la tuya sin siquiera parpadear, daría mis manos para que las tuyas pudieran tocar y daría cada órgano de mi cuerpo para que el tuyo pudiera sentir.
Hoy tu sufres y yo sufro contigo, pero como siempre unidos contra el mundo, con la fuerza que nos mantiene vivos, la fuerza de nuestra amistad.
Tu y yo compañeros inseparables, amigos viajando al sol y a la luna, amigos de cielo y suelo, amigos de canciones y de silencios, amigos por siempre y para siempre, amigos en vida y muerte.
|