Ariel Sharon: genocida
Te ofrezco mi mano,
y te ofrezco la posibilidad de tomarla
o dejar su esperanza en el vacío…
Porque el acuerdo no se puede imponer.
Te ofrezco mi hombro,
y la posibilidad de apoyarte en él
o considerarlo un bloque de esterilidad…
Porque los sueños no se pueden imponer.
Te ofrezco un guiño,
y te ofrezco la posibilidad de compartirlo
o devolverme un guiño involucionista…
Porque la amistad no se puede imponer.
Te ofrezco, en fin, mis balas,
y la posibilidad de condenarlas al olvido
o enclaustrarte en el fin de la lucha eterna…
Porque la paz no se puede imponer.
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