Los gestes amables
Los gestos amables
nacen,
crecen sin miedo,
se consolidan;
llegan al límite que se les impone
y allá, en la cima
buscan donde asirse para no caer.
Los gestos amables
se desarticulan,
se quebrantan,
se hacen polvo
por el hilo de sangre
que les recorre la espalda
trabajo de tu puñal.
22/X/80
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