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Inicio / Cuenteros Locales / Carmen-Valdes / Nada es para siempre (tercera parte)

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Tres
El padre Ramón estuvo varado allí sin saber porque hasta que Antonio llegó. Solo en ese momento le fue explicado, que nuestros actos influyen en el universo, y él había influido en la vida de Antonio, sin embargo no era solo por eso que debía volver, él también había dejado algunos pecadillos sin resolver, a tal punto que se provocaron acontecimientos en cadena.

Su obligación era revertir o por lo menos mejorar los errores cometidos por él. Para Antonio, sería su guía y su tutor, pero el cura sabía que si no arreglaba los entuertos que él personalmente había dejado, ambos quedarían vagando por mucho tiempo, hasta que alguien más en la cadena que ellos mismos habían formado, llegara a equilibrar los hechos, mejorándolos y quizás modificándolos, para que por fin la luz fluyera y sus almas pudieran alcanzar la perfección y el cielo.

La voz del Padre Ramón lo sacó de la oscuridad, como cuando se despierta después de un sueño, pero al parecer todavía estaba soñando por que el cura estaba muerto…
- ¡Antonio! Despierta hijo
No podía creerlo, se veía radiante como cuando el era niño, como cuando iban de excursión, si, ahora estaba seguro que ambos estaban muertos pero ya no sentía frío y sin entender porqué también dejó de tener miedo. Se levantó de donde estaba para ir al encuentro del cura y al parecer lo hizo muy rápido por que se elevó por sobre él, lo que le causó mucha gracia al padre Ramón

- ¿padre que es esto?
- ya te vas a acostumbrar, tu esencia va a donde tu mente define, es decir para acercarte a mí eso es lo que tu mente debe decidir, y no saltar hacia mí, que es lo que debes haber programado en tu cabeza en ese minuto.
Mientras el cura hablaba Antonio daba botes de un lado a otro sin poder fijar una posición lógica
- ¡padre, no puedo!
- Relájate, no razones, sólo desea venir a conversar conmigo

Antonio lo miraba sin entender, primero de cabezas, luego volteando o girando bruscamente
- Vamos! intenta no razonar, sólo desea algo simple para que puedas acostumbrarte. Olvídate de mover el cuerpo como antes, solo desea acercarte a mí y conversar.

Antonio observó al padre que le hablaba y entonces entendió que nada de lo aprendido le servía en esta dimensión, desear era distinto antes, así es que pensó en ir al lado del cura para hablar y entonces resultó, solo que quedó sentado, así es que deseó ponerse de pie y también funcionó.
- ¡Esto es formidable! Realmente formidable.
- Ok hijo, ahora es necesario conversar y más tarde haremos un recorrido. Me han elegido para guiarte en un asuntito que debes arreglar para que ambos superemos esta etapa.
- ¿Esta es una etapa?
- Si, por lo tanto debemos superarla juntos, de nosotros dependerá si avanzamos a lo que han dispuesto para nosotros mas adelante.
- Pero Padre Ramón, usted murió hace mucho tiempo ¿Por qué estamos en la misma etapa?
- Aquí eso que tu llamas tiempo es distinto, a veces es igual, pero sólo cuando es necesario, no se explicarlo hijo, pero es así.
- Y ¿Cuál es el asuntito que debo arreglar?
- Verás, cuando te llegó la muerte ese día, tú te negaste a aceptarla, te aferraste y permaneciste deambulando alrededor de tu cuerpo y de tu familia.
- Padre no recuerdo lo que usted dice que hice
- Quizás sea por que hubo que arrastrarte a la salida y eso obviamente es un shock para cualquier alma, pero ese no es el problema, tu hijo te vio y te sintió todo el tiempo que estuviste dando vueltas. Lo que ha provocado que su aprendizaje en esa vida, esté truncado, allá dicen que está loco, pero era demasiado pequeño cuando esto pasó y el no ha logrado superarlo hasta hoy
- ¿era demasiado pequeño? Querrá decir que es demasiado pequeño, recuerde que tiene solo 7 años.
- Eso es a lo que me refería Antonio con respecto al tiempo, el tiene 17 años ahora, ha pasado casi todo el tiempo internado desde que tu dejaste de aparecerte, o sea desde que el tenía 7 sólo ha conocido psiquiatras, casas de reposo para enfermos psiquiátricos, hospitales y clínicas privadas.
- Pero yo no recuerdo lo que usted dice… yo no recuerdo… ¿dice que yo me aparecía? ¿Pero como pude hacer eso?
- La mayoría de los espíritus merodean antes de seguir su camino, tu te quedaste como cualquiera, sólo que Miguel pudo verte, al parecer algunos espíritus son visibles para algunas personas y en este caso fue así. Quizás nada hubiera pasado, pero tú te quedaste demasiado tiempo lo asustaste, se intimidó con tu presencia, no supo quizás por su edad, explicar lo que le pasaba o pedir ayuda, así es que él se ensimismó y enfermó.
Antonio se sumergió en un silencio largo tratando de entender, intentando asumir errores que no recordaba, y todavía peor, sin saber como podía ayudar a su hijo, si había sido él el culpable de cortar su infancia y casi toda su adolescencia, no podía entender esta sensación de no haber vivido ese tiempo, o peor, no recordar nada de lo que le decía el cura.
- ¿Padre y como puedo ayudarlo?
- Verás es difícil este asunto, yo tampoco los sé, nos es algo que cuando estabas vivo hayas hecho, sino que tu espíritu provocó cambios que no nos está permitido, por lo tanto debes remediarlo. Después de morir pasamos por distintas etapas que nos van perfeccionando, para avanzar debes “arreglar” lo que tu inmadura alma provocó y yo sólo debo acompañarte
- ¿acompañarme?
- Sí, debo guiarte en el viaje y ser tu nexo entre este mundo y el otro. Ah!, también soy quien debe traerte de vuelta cuando se considere necesario terminar con este viaje.
- Padre ¿pero como sabré que hacer?, ni siquiera sé que soy ahora, ¿somos espíritus, Ángeles, qué?
- No puedo ayudarte con esas respuestas aún, si te puedo decir que volverás como ser humano, pero no el que fuiste, deberás asumir otro rol en la vida de tu hijo, lo mas importante: no puedes hablar de quien fuiste o lo que eres ahora, no voluntariamente, eso provocaría que te tendría que traer de vuelta de inmediato y que ambos nos quedemos en esta etapa. Ayudar a tu hijo es la única razón de este viaje, quedaste varado aquí solo por él, debes remediarlo para que tú y yo podamos avanzar.

Antonio pensó en María y recordó con dolor la brusca separación, quería verla, aunque no pudiera acercarse, quería verla
- ¿Cuándo viajaremos?
- Ahora.

Texto agregado el 05-02-2013, y leído por 153 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2013-02-09 00:35:44 Me gusta como va tu relato... Un abrazo!! gsap
2013-02-05 16:09:55 auuuuuu !!! me encantan los textos que son mayoritariamente imaginarios; este fue toda una aventura. Un abrazo!!! Cinco aullidos imaginarios P.D. me avisas -en mi ldv- cuando aparezca el siguiente? yar
 
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