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Inicio / Cuenteros Locales / franexpulsado / Infierno

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La temperatura había aumentado en los últimos días mas de lo previsto, las calles estaban vacías, los arbustos parecían viejos papeles amarillentos y embarrados, y los arboles

desnudos lloraban sus ultimas hojas, convirtiendo asi los parques y plazas en verdaderos cementerios de la naturaleza.
Ricardo y Victoria, inamovibles desde el quinto piso observaban como yacía la vida unos cuantos metros mas abajo. Toda la realidad desbordaba su agonía a medida que los grados

aumentaban y aumentaban.
-Ya no hay electricidad Ricardo. dijo Victoria con un gran esfuerzo para poder hablar, no existía la mínima briza, parecía que el oxigeno se había extinguido, el departamento era un

infierno, la ciudad entera era un infierno.
-ya me lo esperaba, me parece raro que haya durado tanto, todo esta hecho un caos allá afuera, supongo que no queda nada por hacer Victoria, tan solo esperar.
Victoria no apartaba la mirada de su marido, no le sorprendían sus palabras pesimistas, pero realmente lo sabia,
Ricardo no pensaba mover un solo dedo para tratar de aliviar la situación, se había llevado una de las ultimas botellas de agua y se había acomodado en el sillón, reposaba sus piernas

en una mesa ratona y se mantenía inmóvil para no transpirar mas de lo debido.
-pero....y si vamos al hospital, se muy bien que ya te mencione la idea, pero dicen que tienen provisiones, aun hay médicos trabajando.creo que es el lugar mas seguro en el que

podríamos estar.
inmediatamente los ojos de Ricardo se abrieron dirigiendo una mirada de odio hacia victoria.
_¡ ya te lo dije una vez!, no hay nadie atendiendo en los hospitales, no hay médicos , no hay nadie, tan solo un montón de imbéciles que no pueden aceptar lo que esta pasando, un

rebaño de idiotas con fobia a la muerte, todos los hospitales están vacíos, en tan solo unos días, semanas cuanto mucho la vida terrestre se habra extinguido, y si no es así, mas de

la mitad de la vida en la tierra habrá dejado de existir, incluyendo la raza humana.¿Acaso crees que los médicos están preocupados por salvar vidas? claro que no, no les importa que

todos estén muriendo, tampoco les importa servir a la comunidad ante un apocalipsis, como los ignorantes religiosos lo llaman, no van a ayudar a nadie, y menos sin cobrar, ya no les

importa. que los idiotas acepten lo que se viene, el fin de esta escoria llamada humanidad, el fin del cáncer del mundo.
Ricardo fue interrumpido por un grito desesperado y lleno de impotencia de parte de Victoria.
_basta!, no puedo escucharte mas, al menos hay gente que no piensa bajar los brazos, y piensan despedir la vida con la frente en alto, con orgullo y honor.
¿y vos?...solo estas sentado esperando morir, fumando un cigarro tras otro, sin acercarte a mi, solo, aislado, sin darme un simple abrazo, y lo que es peor, creyéndote superior al

resto de la gente, a las personas que quieren pelear hasta el fin.
Ricardo se había quedado sorprendido, su mujer nunca le llevaba la contra en nada, nunca había sido de contradecir a su espeso. y ahora mismo, se había revelado (o al menos eso

pensaba Ricardo).Lo había tratado de cobarde y pesimista, y lo miraba con unos ojos bañados de lagrimas de lastima, y eso, a su pareja, lo llenaba de ira, todos los familiares y

amigos de Ricardo sabían lo orgulloso que era, realmente lo fastidiaban si lo menospreciaban, y si alguien mostraba un poco de compasión hacia su persona, se volvía completamente

loco,era el peor de los castigos.

_y que se supone que tengo que hacer. dijo Ricardo, tratando de relajarse en un ambiente que cada vez se tornaba mas caluroso.
_¿tengo que salir a las calles a festejar lo que me queda de vida?¿ tengo que aprovechar los últimos días de vida en la tierra?. yo no tengo nada por lo que festejar, pero si vos

realmente tenes las ganas de hacerlo, hacelo, nadie te lo impide, no busques que yo haga lo que vos misma no te atreves a hacer.
Victoria se sintió debilitada, sabia que cierta parte de las palabras dichas por Ricardo estaban en lo cierto, ella misma también prefería pasar el ultimo tiempo con su esposo, aunque

no de la forma en que lo estaban pasando, ¿acaso habia una mejor o peor manera de tomar la situación? los grados subian sin control y en poco tiempo la tierra seria un desierto

poblado de cadáveres, tal vez no había una manera positiva de hacerle frente a la situación, y ella poco a poco captaba esa idea.

-lo único que quiero. es estar a tu lado, pero no asi, no puede ser que nos despidamos de la vida de esta manera, antes que la electricidad dejara de funcionar, en la televisión

mostraron a un grupo de científicos afirmando que dentro poco sera el fin, sentí miedo, mucho miedo, yo no quiero molestarte con mis ideas, no pretendo que tengamos una sonrisa

en la cara, ni pretendo estirar el poco tiempo que nos queda de vida, no es una idea delirante ni mucho menos, pero te entiendo, mas o menos tiempo no hacen diferencia, Ricardo la

rodeo con sus brazos y beso su frente para hacerla calmar.


-lo se, al menos uno de los dos se va a ir en paz. comento Ricardo como para el mismo mientras seguía abrazando fuertemente a Victoria.
_ deberías descansar un rato Vicky. y una sonrisa realmente sincera se dibujo en la cara del agotado hombre.
_esta bien Ricardo, pero no te acabes todo el agua vos solo. en forma de broma se lo dijo su mujer mientras se retiraba a su habitación y se secaba el sudor de la frente con un

pañuelo.
Mas de tres horas Ricardo se paseo por el departamento, de aquí a allá, de aquí a allá, una y otra vez, y las horas, pasaban, se acercaba a la habitación para observar a su mujer y se

sonreía, un lado de el se repudiaba por haber actuado de esa forma ante las palabras llenas de esperanza de Victoria, pero otro lado se sentía contento y orgulloso, al fin y al cabo

había dicho lo que pensaba, y ante todo, sus pensamientos y opiniones habían quedado intactas ante la terrible situación que el mundo estaba pasando. No se había traicionado a si

mismo, y eso era lo mas importante.

Y asi se paso paso el día, y ya habían transcurrido doce horas en aquel hogar cada vez mas parecido al infierno, Ricardo tirado en el suelo, apoyado contra la pared lloraba, se sentía

desquiciado y afiebrado, decidió ir una vez mas a ver a Victoria, pero lo que encontró fue el cuerpo tieso y curtido de lo que alguna vez había sido su mujer.
sus ojos eran dos cuencas pálidas, Ricardo estaba sorprendido de como en tan pocas horas Victoria habia adquirido la apariencia total de un esqueleto, con la carne pegada a los

huesos. Tomo su mano por ultima vez. saco su anillo de su dedo anular y se lo guardo en el bolsillo de la camisa.
Afuera todo ardía, y dentro de poco el también lo haría, por su cabeza paso una lluvia de pensamientos, nostalgias y recuerdos.
se mantenía parado, inmóvil frente a la puerta del departamento. ya no sabia cuanto tiempo mas habia pasado, no tenia noción de si estuvo una hora o dos días enteros sentado en la

cama junto al cuerpo por siempre estatico de Victoria, estaba desorientado, pero algo si sabia,
que lo siguiente seria abandonar el edificio y morir afuera, en ese mundo que ahora se habia convertido en un horno, en donde los seres vivos eran cocinados rápidamente y morían

luego de una gran agonía. Ricardo abrio la puerta y bajo con un bombardeo de pensamientos en su cabeza, el mas doloroso, la tristeza de no haber tenido hijos, anhelaba el pasado, y

deseaba volver a el, regresar el tiempo atras y decirle a su mujer cuanto la habia amado en vida, ahora muerta, sentia que la amaba mas, volver atras para tener hijos y verlos crecer,

para vivir, pero vivir de verdad.Pero ya era tarde, nada puede volver a su sitio de origen, mucho menos la vida del hombre,
Ricardo abrió la puerta del edificio,y sintió una ráfaga de aire calienta, un aire que le quemaba el rostro, dio un paso muy lentamente mientras se le caía una lagrima.
pero ya no era afliccion lo que sentía, era mas bien calma, realmente se creía en paz, convencido estaba de ser un héroe por el simple hecho de darle la cara a la muerte, al

desgarrador calor, y a el mismo.
dio el siguiente paso y se dispuso a caminar dejando tras de si, sus pensamientos, sus recuerdos, sus nostalgias, dejando atrás el cuerpo magullado, cocinado de Victoria, un cadáver

que se había convertido en un retrato del sufrimiento,
y aun soportaba su cuerpo en pie, avanzando mientras el mismo se convertía en una bola de fuego que se trasladaba muy lentamente hacia ningún camino, muy lentamente hacia el

eterno descanso. Envuelto en llamas, envuelto en su orgullo y con una sonrisa irónica que comenzaba a desintegrarse.

F J d

Texto agregado el 14-02-2013, y leído por 154 visitantes. (1 voto)


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