Que días tan irónicos
donde somos
prisioneros de la rebeldía,
prisioneros de las horas perdidas,
prisioneros de días jodidos.
Optamos tener una relación
y nos prestamos a ser
prisioneros de las roturas amorosas,
prisioneros de las lagrimas,
prisioneros de los miedos y la soledad,
prisioneros de querer y ser felices.
Pero aun nos cuesta, dejar de ser
prisioneros de las codicias,
prisioneros de las ignorancias,
prisioneros de las mentiras que visten bien.
prisioneros de nosotros mismos.
Son pocos los que ruegan dejar
ser parte de todo ello,
y aun todos suplicamos
dejar de ser...
prisioneros de...
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