…Y después de darle un gran puntapiè quedó boca arriba, comprobé que no existiera ningún signo de vida. Debía deshacerme de inmediato de su cuerpo y por eso lo saqué a patadas de la alcoba. Había estudiado previamente todos sus movimientos y sabía que su compañera debía estar en algún lugar escondida, presumiblemente debajo de la cama y posiblemente observando lo que sucedía. No podía dejarla escapar, debía terminar la labor de una vez. Me sitúe junto a la puerta con la espalda contra la pared. No podría salir, empecé poco a poco a retirar cada uno de los muebles, sentía algo de nerviosismo pero no sentía miedo. Levanté el colchón de improviso y allí estaba ella. Intentó escapar pero no pudo. La punta de mi zapato le dio de lleno en su cuerpo y prácticamente voló hasta la pared donde se estrello. Sin perder un instante sobre ella me abalancé y con furia la pisoteé. Creo que fueron dos veces y sentí su cuerpo crujir. Supuse que estaba muerta y cuando lo comprobé, respiré aliviado, pues al fin pude deshacerme de ese par de cucarachas que la noche anterior había observado, caminando sobre la pared.
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