Imagina a esos niños jugando,
como si fueran de nuestra sangre,
respetando nuestros valores,
con tus rasgos y los míos...
Imagina toda esa vida nueva,
encauzándola y enseñándola,
para que al cabo del tiempo,
sean una copia nuestra...
Imagina todos sus pasos,
sus primeros pasos vacilantes,
y tú, a su lado, atenta,
para evitar sus tropiezos...
Imagina todo esos momentos,
alegres, tristes, melancólicos,
te los perderías acaso
por no dar a luz a nuestro hijo?... |