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Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / Juanita

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siempre arrugué ante las responsabilidades de por vida... quizá al ver el matrimonio sobre mis espaldas, buscaba el desenlace fatal... y luego de agotar mis sueños de una mujer a mi lado, pude encontrar la paz interior... supe que no necesitaba nada más que mi propia vida, mi silencio interior y beber de sus aguas cálidas y puras... limpiando mi ser cada día... por ello, al recibir una nota en que me increpaban la paternidad de una niña llamada Juanita, algo sucedió dentro de mí... rechazo... rechazo... y seguir con mi propia vida... sin embargo, uno cuando se vuelve viejo y mas y mas enfermo, como que busca limpiar todos sus errores... allí fue que fui de casa en casa a pedir disculpas y amistad a amigos y enemigos, a amantes y amigas olvidadas... a mis parientes... a mis deudores... en fin, a todo aquello que sentí deberle algo... pasaron años hasta que sólo quedó aquella niña, ya mujer quizá, llamada Juanita... mi madre y padre no estaban más en esta tierra y mis hermanos muy lejos de mi vida... tan solo mi ser y toda la soledad para degustar de ese amor interior de dios...
aquella mañana fui a buscar a la niña donde su madre... me dijo que ya contaba con más de veinte años y que estudiaba para ser monja... le pedí la dirección, antes le pedí disculpas y fui a buscar a la niña llamada Juanita...
estaba metida en un convento en las afueras de la ciudad... cogí mi auto y salí en busca de aquel encuentro... pasé por lugares que me parecieron conocidos... lagos y bosques... bestias y seres marginados... aves y aromas a naturaleza... y ya al medio día todo se hizo más pesado... paré en un lugar o pueblo y pedí la dirección de aquel lugar... me lo dieron... estaba en la parte más alta del pueblo, casi en él la cúspide de la montaña... tuve que dejar el auto y caminar hasta llegar... pasaron las horas y la oscuridad ensombrecía el camino... por suerte la luna se hizo mi hermana y el viento ayudó a secar mi cansancio... llegué casi a un pequeño lago... bebí de sus aguas y sentí un sabor divino, tal como el que sentía cuando entraba dentro de mí... sentí fuerzas y seguí subiendo hasta llegar a la cima... de bajada pude ver el convento con las puertas abiertas... eran de madera... muy viejas y en la puerta dos mujeres sentadas sobre un tronco, parecían esperarme... ¿eres el padre de Juanita?, preguntaron casi en coro... no lo sé, respondí... pero deseo conocerla... ella está en la capilla, orando al señor, allí puedes encontrarla...
mientras caminaba, recordaba la lucha que tuve con mi madre, el ser que mas amaba en esta tierra... su lucha por qué me buscase la mujer ideal, pero toda mujer que le mostraba no le parecía ser la correcta... y así fue hasta que me dejó solo en este mundo... cada escalón que subía hacia la capilla era como si mi cuerpo se volviera mas y mas liviano... y cuando llegué, pude ver de espalda a una jovencita, de rodillas, con las manos en alto, y el rostro hacia la luna... no quise decir nada y por ello, decidí darme la vuelta y descender... me di la vuelta y cuando ya estaba por bajar las escaleras, escuché una voz que me llamaba por mi nombre... me di la vuelta y pude ver a la jovencita... todo su ser estaba iluminada de una luz hermosa como una estrella... te estuve esperando hace veinte años, me dijo, mientras se acercaba mas y mas hacia mí... y cuando pude verle el rostro, pude reconocer el rostro identifico que el de mi madre cuando joven...
me le acerqué y le dije: perdóname madre...
ella sonrió y me dijo que todo estaba bien, que puedo seguir con mi vida, y que siga buscando todas las respuestas en mi mundo interior... me besó en los labios, se paró y se fue hacia la misma capilla... la vi subir hasta llegar a la cima... levantó los brazos y vi que su cuerpo empezaba a brillar hasta desaparecer como si fuese una nube...
bajé las escaleras hasta llegar a la puerta del convento... y cuando quise despedirme de las monjas pude ver que no había más que arbustos de un viejo convento abandonado... suspiré y supe toda la verdad... y mientras descendía de aquella montaña, gotas de entendimiento llenaban mi ser... y cuando llegué hasta mi auto y entré, cerré los ojos y sentí los labios de Juanita en los míos...
volví a mi casa y algo supe de todo esto.... la verdad es algo más que palabras y vivencias e historias y magia... la verdad soy yo mientras respire... pues, sentí que el milagro más hermoso era yo...

Texto agregado el 18-05-2014, y leído por 139 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2014-05-18 21:26:12 Por tu culpa me perdí al final. Rentass
 
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