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Inicio / Cuenteros Locales / mariomatera / Crimen en el restaurante El Dragón Rojo.

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Jaime Prohens, el inspector no vidente que había tratado de suplir la pérdida del tan precioso sentido de la vista agudizando a los otros entre ellos el del oído, había escuchado pasos precipitados que se dirigían a su oficina. El recién llegado decía a su superior:
-Inspector, vengo a ponerlo en conocimiento de una muerte dudosa que se ha producido en el restaurante chino El Dragón Rojo. Su dueño, Wang Lu Feng, ha tenido una muerte fulminante que no ha sido producida ni por armas de fuego, ni tampoco por blancas. Quienes lo conocen, atestiguan que tenía una salud de hierro y que no padecía de ninguna enfermedad. Yo me aventuraría a decir que ha sido víctima de un potente veneno.
- Como usted lo termina de afirmar Santos, es muy aventurado el decir eso hasta tanto no se haga la autopsia. Puede haber ocurrido que Wang haya tenido un accidente cerebro-vascular. Si se trata de un crimen como usted sospecha, busque de preservar la escena del mismo. La autopsia del cadáver permitirá establecer la data de la muerte. ¿Su fallecimiento se produjo dentro del mismo local?
- Así es, Inspector. Se hallaba bebiendo junto a una mesa en compañía de otros parroquianos cuando se desplomó sin vida. Se intento hacerle tareas de reanimación, pero ya eran inútiles. Uno de los parroquianos pudo constatar que ya no tenía pulso. Otra novedad que le puedo dar es que en ese lugar se traficaba con drogas ilícitas, según afirmaciones de los vecinos del lugar.
-Debemos cerciorarnos de la veracidad de las mismas, ya que de ser ciertas, pueden ser de ayuda en la investigación.
Al siguiente día Santos, informaba al Inspector del resultado de la autopsia:
-Wang Lu Feng ha sido muerto por la acción de un mortífero veneno, cianuro. Es muy probable que el mismo, haya estado mezclado con alguna bebida alcohólica. Vamos al restaurante el Dragón Rojo, Santos, nuestra primera línea de investigación ha de ser la de interrogar a los mozos.
Prohens y Santos a bordo de un patrullero policial, hacían su arribo al restaurante. En las respuestas a sus interrogantes, estuvo siempre presente el “Io non sacho niente” de la mafia. Todos negaban el haber atendido a Wang Lu Feng. Prohens tomaba las disposiciones del caso y les decía:
- Tienen ustedes prohibida la salida del país hasta tanto este crimen no se aclare. Por el momento, al ser ustedes los mozos, son todos sospechosos.
Ya de regreso a su oficina, e instalado nuevamente en la misma, Prohens escuchaba el característico llamado del teléfono y atendía su requerimiento.
Una amenazante voz decía:
- La amapola también es una flor, Inspector. Cuídese de quienes somos adictos a la misma y apártese de la investigación porque de lo contrario podría tener el mismo final que Wang Lu Feng.
El inspector había escuchado la amenaza de muerte con una calma imperturbable, y ponía en conocimiento de la misma a Santos:
-La amapola también es una flor, podría ser el nombre de una organización mafiosa dedicada al narcotráfico. De la amapola se extraen la heroína y el opio. Debemos dar participación a la división drogas ilícitas. Creo que la clave del misterio está en saber cuál es la conexión entre la organización La amapola también es una flor y el restaurante El Dragón Rojo.
Por encargo del inspector Prohens, el detective Victor Lafuente de la división drogas ilícitas. Concurría una noche al restaurante El Dragón Rojo, aparentando ser un adicto al consumismo hedonista de las drogas. Era atendido por la hermosa dama oriental Kim Li Tseng. Entrando en confianza con la mujer, la fuente confirmaba las sospechas de Prohens que en el local se consumían drogas ilícitas y obtenía además un valioso informe: las drogas eran importadas de Taipeh, capital de Taiwan. La fuente ponía en conocimiento a Prohens de las últimas novedades y éste decía a Santos:
-Tengo la corazonada que el cerebro de la organización La amapola también es una flor, está en Taipeh, daré intervención a Interpol. Por nuestra parte seguiremos investigando a la conexión local. La narco-dependencia con la isla taiwanesa, lleva ahora a Prohens a investigar quién regenteaba ahora el Restaurante, suplantando al asesinado. Nuevamente Víctor Lafuente era el encargado de hacer las averiguaciones del caso, y aprovechaba para ello la confianza que ya le había dispensado la bella Kim Li Tseng. Quién en ese momento regenteaba el local, era un chino a quién apodaban el cobra y cuyo nombre real era Chou Xi Ling. Para Prohens, quién en su juventud cuando poseía el precioso don de la vista, había leído las novelas de Conan Doyle y había admirado el método deductivo de Sherlock Holmes, era indudable que el cobra mucho que ver con la muerte de Wang Lu Feng. El inspector no vidente, decía a sus subordinados:
-Vayamos al Dragón Rojo quiero interrogar al Cobra.
El nuevo dueño del local aparentaba recibir cordialmente a los representantes de la ley. Prohens iniciando la conversación le decía:
- Tengo entendido que usted es un hombre a quien apodan el Cobra. Es muy probable que a usted no le sea extraña una organización denominada la Amapola también es una flor. El rostro del Cobra, un chino de pómulos salientes, se transfiguraba adquiriendo un fuerte color rojizo y exclamaba furibundo:
-¿Qué significa este interrogatorio, Inspector? He leído en mi juventud el Sendero de la línea recta de Lao Tsé y mi vida se ha ajustado a las enseñanzas del sabio filósofo chino. El Cobra extraía de su bolsillo una pistola Bersa, Santos que había advertido su maniobra, por su parte sacaba su arma reglamentaria, Prohens en una peligrosa situación quedaba en el medio del tiroteo al tiempo que Santos le decía: ¡Hágase a un lado, Inspector! Y con dos certeros disparos terminaba con la vida del dueño del restaurante. Acto seguido decía a Prohens:
- Puede ser que haya a leído a Lao Tsé pero por lo visto ha hecho caso omiso de sus enseñanzas.
El Dragón Rojo era clausurado. Los mozos del local admitieron que sabían quien había vertido el veneno en la copa de Wang Lu Feng, no había sido otro que el Cobra. El restaurante El Dragón Rojo según se pudo saber de las investigaciones llevadas a cabo por Interpol, era la sucursal en Buenos Aires, de la organización narcotraficante La Amapola también es una flor, cuya central estaba en Taipeh.

Texto agregado el 03-09-2014, y leído por 169 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2014-09-03 21:10:29 Fue un gusto leerte. Felicitaciones. esclavo_moderno
 
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