Estremecías en tu boca el popote que flotaba en tu suelo y veías como tus cuadros de caras infelices clamaban por tu ayuda.
Tus manos se despellejaban entre pétalos negros amargados por la gravedad, y la gravedad no te respetó, te arrastró hasta el infinito, te despedazó y mató, haciendo de tí una gran creación.
Aunque tu soñaste que te enamorarías algún día, no fué asi, solo te esfumaste entre notas y dejaste que el humo fuera de tí, tu olfato y que las cenizas se apoderaran de tí. |