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Inicio / Cuenteros Locales / Mayte2 / FRAGMENTOS DE CRISTAL

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FRAGMENTOS DE CRISTAL

La mañana había amanecido bajo un brillante espectáculo de luz natural, Adriana corrió las cortinas para que le entrara la claridad y se encontró con el despliegue de resplandecientes luces etéreas de la aurora boreal, mientras contemplaba ese espectáculo de belleza natural, su pensamiento estaba como un átomo flotando en el aire, pensaba que la aurora boreal parecía una obra de arte pintada en el cielo. Ese día viajaba para Marsa Alam y se apresuró arreglar su equipaje, al terminar de arreglarlo tomó su vehículo rumbo al aeropuerto, cuando llego tomó asiento y se puso a leer, cuando el avión estaba llegando y empezó a descender, desde arriba contemplaba la playa que se veía espectacularmente fantástica. Cuando el avión aterrizó, tomó el vehículo que la condujo hasta el Resort donde quedo alojada.
Al siguiente día tomó un vehículo y se fue a una de las desérticas playas de Marsa y, empezó a caminar y a contemplar la arena que con el resplandor del sol se veían tan hermosas y brillantes como que fuesen formadas por diminutas partículas de fragmentos de cristal, todo se veía tan maravilloso y místico que más bien parecía un lago lleno de misterios; estaba contemplando ese espectáculo de belleza cuando miró que desde la lejanía alguien se acercaba hacia ella, pero el reverberante sol como soltando chispitas de energía hizo que la mujer como por arte de magia desapareciera ante sus ojos como que hubiese sido llevada por una corriente de energía cósmica, y ella en eso mismo momento sintió en su interior como una fuerza que la envolvía; ante este enigmático hecho Ariadna no se inmutó, porque pensaba que todo lo real como lo invisible formaba parte del cosmos. Pasados unos minutos tomó su vehículo retornando al resort donde se alojaba, al llegar se sentó y descanso sus pies sobre la cálida alfombra oriental, no dejaba de pensar en la imagen de la mujer, tomó un libro y se puso a leer hasta que le dio sueño. Al siguiente día despertó con los rayos de luz que se filtraban por su ventana; se ducho tomó su desayuno y salió a visitar el museo de la ciudad, cuando entro a mirar las obras lo primero que vio fue la pintura de un retrato de la misma mujer que ella había visto en la playa, sus ojos se le querían salir de sus orbitas no podía creer lo que estaba viendo , debajo la pintura tenía el nombre de un famoso pintor que con ingenio había creado una verdadera obra de arte, quiso salir de allí pero una fuerza magnética la sostuvo hasta contemplar otras obras, entre ellas una piedra traída del Sahara llamada Hipatia y un broche de Tutamkamón, todas las obras que mostraba el museo eran verdaderas exquisiteces venidos de la naturaleza.
Para Adriana ese viaje turístico fue todo un maravilloso encanto.

F I N

Cuento por:
Maite Katiuska Moreno
14-03-2015

Texto agregado el 15-03-2015, y leído por 308 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2015-03-20 00:53:57 enigmático el cuento, Mayte. Lindo también. biyu
 
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