Este silencio que horada el alma
anuncia que ya es hora del olvido
tiempo mudo, mezcla de ausencia
amputa los resabios extinguidos.
No hay tormento, nada está pendiente
la factura de la vida esta saldada.
La vista al frente y alta la mirada
lo vivido es pasado, mañana es presente.
Cicatrices van marcando el día a día
que advierten sin palabras el peligro
cual estigmas refrescan la memoria
redimida a la espera de un milagro.
La senda es ancha, vastos los sueños
cuando se gana al duelo la batalla,
la sonrisa es fácil, lo delata el ceño
son de nuevo amigas las estrellas.
Bohemia vida mía, sabor a melancolía
dulces sueños me remontan al exilio,
tras los diáfanos espejos de la utopía
escondes a mi ángel del olvido.
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