Aquel hombre que acaba de pasar por mi lado me comento que se dirijia hacia el horizonte, no me lo dijo, pero lo adivine. Me hizo arribar a esa conclusion el hecho de que no llevaba maletas, bolsa, o algun otro tipo de equipaje mas que su propio ser.
No usaba reloj, no se habia peinado esta mañana al salir de su casa (si es que venia caminando de su casa, y si en verdad habia salido hoy), su ropa estaba limpia, muy limpia, pero demostraba cierta "antiguedad" si se me permite llamarle asi a su ropa.
Quizá la razon que mas me denoto que se dirijia al horizonte eran sus ojos plagados de deseos y a la vez cierta seguridad.
Yo me encontraba sentado en un banco del parque, tenia a mi lado carpetas de la facultad, y un par de revistas que debia devolver. Entonces decidí salir a su busqueda, le grité para haber si me esperaba, aparentemente no me escucho, igualmente me apuro para alcanzarle, me contaron que en el horizonte sirven buenos vinos. |