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como todos los días salí a la calle sin saber al lugar adonde iba... tomé las llaves que estuve buscándolas pues uno cuando pasa de los setenta años suele olvidar y confundir todo, y cogí el auto en dirección a un lugar específico... la primera casa que recuerdo haber vivido... estaba en una de las partes más atestadas de negocios de la ciudad, pero antes fue un lugar bastante tranquilo, donde los niños solían jugar y admirar todo cuanto veían... era domingo, por lo que el tráfico era muy bajo, poca gente en la calle... por supuesto era temprano, no más de las seis de la mañana... me demoré hasta llegar no más de una hora... me detuve y busqué el parque al cual jugaba y aquel corredor donde corría y me sentía una especie de auto niño... luego, busqué la casa que era uno de los departamentos dentro de un viejo edificio que estaba bordeado de altos árboles y una hermosa vegetación por sus paredes... llegué y la puerta era de metal... traté de recordar el piso, la puerta, el interior de aquel hogar tan lindo de cuando niño, pero no pude... pequeños chispazos de luz que alumbraban un bello pasado... las escaleras poco alumbradas, el borde de la escalera de madera oscura y gruesa, el piso de mármol, y la puerta de color marrón y una pequeña ventanilla en la parte alta... toqué cualquier piso y la puerta se abrió sola... entré y subí las escaleras... a medida que subía escuchaba los gritos de niños por todos lados... las paredes estaban muy sucias, llenas de manos y dibujos extraños... toqué la pared y estaba muy fría... es el tercer piso, me dije... es la del corredor del fondo, me dije... llegué al tercer piso, caminé hasta encontrar aquel corredor y vi una puerta de madera... esta estaba sellada con madera y clavos... sin embargo caminé hacia ella... cuando estuve frente a ella, la toqué... sentí un calor en todo mi cuerpo y empecé a desfallecer... tuve sueños, alucinaciones... me vi entrando hacia aquella casa... el niño que fui me esperaba y me preguntaba qué hacía allí... le dije que trataba de pedir perdón por todo lo malo que hice en la vida... el niño empezó a reír... para eso has venido?... eres tonto o loco... creo que estás loco... tu mirada de niño perdido... el temor por la muerte... la soledad en tu alma, reflejan todo tu ser... vete, que aquí no hay nada para ti...
cuando desperté de aquel desfallecimiento, aún estaba frente a la puerta... me llené de coraje y con una fuerte patada la abrí y entré lleno de rabia... estaba todo lleno de polvo... las ventanas rotas dejaban entrar retazos de cortinas como lenguas de un fantasma... el piso era de parqué y hubo de ser de color negro, pero ahora era gris... noté que habían tres piezas... una sala y comedor, dos cuartos, un baño y un lavadero con un cuartito para la servidumbre... algo más, un pequeño balcón... entré y pude ver todo, y recordé todo... mi padre ebrio... mi madre embarazada... las amigas de mi madre cuidándonos junto a la empleada, los llanto de dolor de mi madre y el silencio oneroso de mi padre... luego, los ojos de mi hermano mayor... los ojos de mi madrina bañándome en un caño por ser tan inquieto... mis gritos y aquel accidente que tuve al rodar por las escaleras hasta el primer piso que hizo quedarme sin parte de la lengua... me toqué la lengua y empezó a latir... como recordando mi locura de niño...
bajé y en cada escalón recordaba más y más... nunca cambié, me dije... aun suelo correr y hacer locuras... aun suelo gritar como loco y caer una que otra vez por mis graves problema de salud...
llegué al primer piso y salí a la calle...caminé hasta llegar al parque lleno de hermosos y viejos árboles... dos niños se acercaron y me preguntaron qué hacía... respondí que estaba recordando... los tres niños se miraron y me miraron con extrañeza, pensando que estaba loco... se alejaron y antes de irme, caminé en busca de aquel corredor que empezaba en una parte de la calle y salía por otra calle... la encontré y sin saber por qué, corrí y corrí en busca de la otra calle, y por más que corría la calle no terminaba, no terminaba y no encontraba la otra calle... quizá habrían alargado aquel lugar... pero seguí corriendo y nunca pude encontrar la salida... volví sobre mis pasos y pude ver que habían cerrado la entrada con grandes candados... quise escalarlas, pero no pude... me eché en el piso y cerré los ojos en busca de paz y descanso... apenas ingresé en la paz de mi vida interior, escuché susurros en un mil lenguajes... y sentí que mi cuerpo empezaba a encogerse... y cuando abrí los ojos me levanté y volví a correr en busca de la otra salida... la encontré y salí y pude ver que estaba llena de gente mayor, y todos me miraban como quien ve a un niño, es decir, con ternura... miré mi cuerpo y era un niño, el niño que aún vivía dentro de mí... regresé en busca de mi cuerpo viejo pero no estaba... vi subir a un viejo a un auto y partir... corrí a buscarle, pero tan solo vi a un hombre clavo, de ojos tristes y la sombra de un alma solitaria... miré mi casa y escuché la voz de mi madre... corrí hasta llegar a las escaleras y en una de esas, tropecé y caí y caí hasta perder la conciencia... cuando abrí los ojos, estaba en un hospital y todo me dolía... una enfermera se acercó y me dijo que todo saldría bien... me levanté y pude ver frente a un espejo grande, mi cuerpo de viejo... no sé si fue un sueño o algo por el estilo... pero pude vivir nuevamente mis primeros pasos de niño...

Texto agregado el 11-09-2016, y leído por 52 visitantes. (0 votos)


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