(Texto publicado en el boletin difusor de la revista "El Círculo de Tiza")
NUESTRO ESPÍRITU:
Recobrados de la desilusión de los tiempos modernos, nos levantamos decididos a despertar una esperanza en vuestros corazones. Alzaremos un anhelo al cielo, que no será apagado por la indiferencia de quienes no creen ya en sus deseos. Escuchen buscadores de sueños: es momento de sujetar nuestro destino y dirigirlo hacia la más bella esperanza.
Juntos enalteceremos la bandera del espíritu, adornada por nuestros propios colores y dirigida hacia el camino elegido, siempre que éste posea el brillo de tu más ferviente clamor. Brindaremos la energía que iluminará la estrella de nuestras miradas y recobraremos la ilusión de la razón. Seremos los luchadores de un tiempo mejor y maravillaremos al mundo, despertándolo de su sempiterna melancolía. Cerraremos el gabinete de las falsas sonrisas y las pálidas alegrías de quienes ya se encuentran en el poniente de su existencia.
La sangre emana de nuestros corazones, soberana y augusta, provista del eterno vigor de un franco poema, dispuesta a mantenerse en la expectativa de quienes aún creen en la libertad que da la razón. ¡Los esperaremos, compañeros de campaña, hasta que el último lirio se marchite en nuestro sepulcro!
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