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Rata Blanca (Preludio)

No quiero acompañar a Gastón en este viaje con el solo fin de dar un buen inicio a este dulce romance que nace junto a él, también es mi deseo revelar todo el amor que no ví llegar. Una lluvia de sentimientos que me supera y se precipita en forma inesperada desajustando toda mi vida. Amor único que embriaga mis sentidos, afecto que perturba mil pensamientos al vivir sus palabras, al sabor de sus besos, al conocer su imperecedero espíritu.
Elegimos una mesa para dos dentro del sector para fumadores, el pub y restaurante "Runas" es un pequeño establecimiento muy de moda en estos años y destaca dentro de la gran gama de sitios frente a la costa por su música de bandas en directo.
Cuando llegamos un desconocido me saluda coqueta y cordialmente, pero hago caso omiso a sus palabras; más hay algo en sus ojos que me inquieta y llama poderosamente mi atención. Gastón se da cuenta del exabrupto pero no le da mayor importancia.
El extraño personaje del saludo se encuentra en una mesa vecina, sentado con lo que pareciera un amigo; ambos conversan y ríen en secreto al mirarme disimuladamente. Debo reconocer que son guapísimos y me coquetean descaradamente. Hacen que de cierta manera me sienta especial.
Pasan algunas horas y la tónica se mantiene, yo trato de no mirarlos pero hay algo que me atrae, no puedo explicarlo con seguridad. Mantengo a mi novio concentrado relatándole acerca de un libro que leí para él, deseo ayudarlo en un control rutinario de su trabajo.
_ ¿Hola me podrías prestar tu encendedor?_ ¡Mierda! No me dí cuenta cuando mi admirador anónimo llegó a nuestra mesa.
_ Toma_ Responde Gastón pasándole su encendedor.
_Perdona, pero le estoy pidiendo fuego a ella, no a tí_ Rechaza a mi novio y descaradamente no deja de mirarme directamente a los ojos. Pasándole el encendedor trato de que no vea lo nerviosa que estoy. Se retira dándome las gracias.
En esta parte de la noche las cosas se dificultan, Gastón nota lo complicada que me ponen las ya a esta hora descaradas miradas de nuestros ocacionales vecinos. Se enoja conmigo y deja de conversar. Lo que debía ser una noche de romance comienza a transformarse en un infierno de hielo frente a su mutismo y enojo.
Trato de tocar distintos temas de interés para distraerlo y animar un poco lo que fuera nuestra intima velada, pero pareciera que ya perdí a Gastón; desisto de mis intenciones y el anuncio de la banda en directo seguramente logrará calmar los ánimos.


Siento el calor de toda tu piel
en mi cuerpo otra vez..
estrella fugaz, enciende mi sed,
misteriosa mujer.

Con tu amor sensual, cuánto me das.
haz que mi sueño sea una verdad.
dame tu alma hoy, haz el ritual.
llévame al mundo donde pueda soñar.
¡uhh...! debo saber si en verdad
en algún lado estás.

voy a buscar una señal, una canción.
¡uhh...! debo saber si en verdad
en algún lado estás.
solo el amor que tu me das, me ayudará.


¡Mierda! Es "Mujer Amante" la canción de "Rata Blanca" que siempre me ha gustado; su música viene cargada de remembranzas en viejos amores y de un par de eventos importantes en mi vida. Recuerdos inolvidables de un hermoso pasado que se niega al olvido.
El vocalista de la banda canta acercandose a nuestra mesa... ¡Mierda! es mi coqueto desconocido y la canción la hace nuestra.
Interpreta cada sílaba mirándome ahora en forma descarada. No me doy cuenta cuando estoy cantando los pasajes más hermosos de la tonada mirando sus ojos.


Al amanecer tu imagen se va,
misteriosa mujer.
dejaste en mí lujuria total,
hermosa y sensual.

Corazón sin dios, dame un lugar.
en ese mundo tibio, casi irreal.
deberé buscar una señal,
en aquel camino por el que vas.
¡uhh...! debo saber si en verdad
en algún lado estás.

voy a buscar una señal, una canción.
¡uhh...! debo saber si en verdad
en algún lado estás.
solo el amor que tu me das, me ayudará.


Un garzón rompe la tensión que hay en nuestra mesa, trae en su dorada bandeja un "Ruso negro" coctel que consiste en Vodka y licor de Khalua. Es mi trago favorito pero este vaso yo no lo ordené_ Es de parte de Adrián, nuestro cantante argentino_ Con una sonrisa el garzón pone el inesperado regalo sobre la mesa al mismo tiempo en que Gastón se levanta con el rostro rojo de ira _ ¿Vamos?_ Me dice sin esperarme. Se dirige rápidamente a la caja en donde cancela nuestro consumo.


Tu presencia marcó en mi vida el amor... lo sé.
es difícil pensar en vivir ya sin vos.
corazón sin dios, dame un lugar.
en ese mundo tibio, casi irreal.

¡uhh...! debo saber si en verdad
en algún lado estás.
voy a buscar una señal, una canción.
¡uhh...! debo saber si en verdad
en algún lado estás.
solo el amor que tu me das, me ayudará.


El recuerdo del retorno a casa es quizás lo más doloroso, se mantiene algo oscuro y nebuloso. Gastón está demasiado enojado y evita hablarme en las cuatro horas de viaje, su mirada extraviada de dolor y rabia lo dice todo.
Yo solo logro pensar en la canción, en su delicada letra y en lo que significa para mi. Mucho más que por el obvio coqueteo de un extraño está relación pareciera que está condenada al fracaso. Aun no podía llegar a imaginarlo, pero era el inicio de una franca e inesperada caída.


Texto de vejete_rockero-48 agregado el 03-01-2017.
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