Niña de espanto, de los sueños turbios. Acaricia los bordes de mi alma deshilada. En tus ojos vacíos no existen recuerdos. Me gustas desde que muero. Entona misereres, habla con mi espíritu tumefacto. Sálvame de mi condición humana. De estos inútiles brazos, de mi anacrónico cuerpo.Alimento de gusanos, analogía de miseria que soy. No existen respuestas,pero si soluciones. Tú sabes una.
Respirando partículas insalubres de este maldito oxígeno que me eterniza, viene hasta mí el aroma de las flores marchitas. Portadora de mi única esperanza. LLevame al xibalba donde vives. Ven a jugar conmigo. |