Entre tanto ajetreo, abrigos mojados, pies helados y murmullos; la diviso: Siempre digna, serena, su pelo plateado y largo, recogido en una cola gacha que pasa por su hombro izquierdo; el paso de los años por su rostro, y el de la sabiduría en sus ojos. Abstraída en su tejido. Con su cara de paz, pensando en quizás que cosas. Esta mujer tiene un aire acogedor, tiene ese algo que la separa del resto. Está a unos cuantos pasos…la gente cede poco, pero está cada vez más cerca. Toco su hombro. Ella gira la cabeza asustada. |