Me la llevé y las frases quedaron incompletas sin su huella, cojas las conversaciones, la pronunciación de casi cualquier vocablo que quisieras dar a luz provocaba una generalizada cara de extreñimiento.
Sorprendí a mas de uno con la mirada fija en el suelo, como buscándola por los bajos, otros se las ingeniaban para que pasara inadvertida su ausencia encontrando rápidamente una substituta, ingenuos de lo imposible del invento se perdían en apreciaciones tan vacías como absurdas. El bar de la esquina se olvidó de su murmullo, las madres llamaban a comer a sus hijos como con desgana, los piropos de los albañiles parecían la retransmisión del partido del domingo, ya a nadie le interesaba lo que había en su buzón de correo. Se empezó a estudiar una extraña epidemia que provocaba el achinamiento de los ojos, como si la gente sospechara...
Yo perdí la memoria hasta el punto de no recordar si lo que me llevé fue una simple vocal, o la ilusión o tu mirada.
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