Polvaredas se levantan por tu corteza salina
mil y una flores escondidas en semillas
esperando la gota de agua que las salve.
Tu noche estrellada límpida
mira a los seres con hambre
de dudas de sentido.
Como un animal agazapado
en el fondo de tu mente
en la milimétrica de tus manos.
Te vas encima o aguardas
el momento más propicio
para invadir con soledades.
Siempre puro, casi infinito
tu aridez perenne con calor y frío
sostiene los bichos que en tí se cobijan.
Mis poros te reciben,
creces en mí, te expandes
inspiro y exhalo desierto.
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