JUNIO
Cuando la vi aparecer apenas podía caminar, sin colores en el rostro fue la confirmación de qué ya todo estaba hecho, nos pidieron salir pronto y con el mayor sigilo, alcanzamos la calle mientras ella colgaba de mi cuello, una vez afuera sentí como todos nos observaban, mientras el viento nos mantenía ateridos de un frió culpable. Tomamos el taxi en calle Lira con destino al terminal, temiendo lo peor, viajamos. |