Aquí ya no ronda nadie,
solo hay abejas y miel.
Y no es que tenga pena,
pero suelo quedarme horas
mirando melancólicamente el lugar.
En la raíz bajo un árbol desde acá
las abejas nadan en la miel.
los peces vuelan en los pigmentos,
miles de estrellas en el agua,
como si esta fuera un árbol de navidad.
Pero cuando rondo por los pasillos
paso a pasito...poco a poquito.........
paso de un mundo de hadas medio-muerto
(pero aún asi bello...muy bello)
a una colina con pasto verde
a matices
a frivolidad
a blanco, negro y grises.
Suelo pensar que todo es
al fín y al cabo un simple sueño
o una fotografía de lejos...muy lejos.
donde ya no ronda nadie. |