Senda serena
Deja que remate mi sueño
antes de que a mí me mate
y se quede con la paz de
mi sendero que llevo
andado sereno,
con soberbio esfuerzo reciente
que no se convierta en la rígida
acritud de un plomo pedernal,
deja que sienta lo andado como querido
deja que sienta lo amado como tenido
a bien tener esa senda sin bombas
sin amenazas de fuego ni tiros,
deja que quiera el corazón venir
del destierro.
José María de Benito
Aguadulce, octubre de 2004
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