Ayer vi tu rostro desgajado, sin dientes
tus brazos se aferraban a mis huesos, sin límites
Tus ojos me miraban sin miel, sin hiel
Desgarrado, sin palabras siquiera,
en el quicio del abismo, me gritabas
¡quédate, siéntate, no te vayas todavía!
Texto agregado el 12-10-2004, y leído por 155
visitantes. (6 votos)
Lectores Opinan
2006-01-06 23:31:36
Con esas palabras cualquiera se queda… ¡Me encantó! EL_DON_DE_LA_NADA