Intenté correr hacia todos lados, pero no habia nada que se pudiera hacer. no quise mirar hacia atrás, sabia más de lo que necesitaba saber sobre eso, que estaba tras de mí.
Miré el suelo en busca de algo que pudiera servirme como arma, nada, era obvio, jamás tuve la menor suerte en nada, ¿por qué iba a ser diferente ahora?.
No hacía ruido al moverse ni delataba su presencia de ninguna forma. En ese momento me vino a la mente el recuerdo de una frase que oí en un programa sobre animales:"nunca se dejan ver cerca de su alimento hasta que ya es tarde para este". Maldije como nunca a mi morboso cerebro.
Ya está, llegó a mis espaldas y por fin siento su respiración (Señor, que sea su respiración. Que sea algo que respire) a mi espalda, pero ya nada puedo hacer exepto pensar si voltearme y defenderme o quedarme en tal posicion y esperar que sea rápido y sin dolor.
Mientras este pensamiento cruzaba mi mente sentí cerca de mí algo que en alguna parte equivale a una risilla cómplice. En algún lugar eso que se envolvió en mi cara equivale a una extremidad. No importa donde sea, me lleva hacia allí. |