Acá en el Sur tenemos sueños y esperanzas tímidas, anhelos callados de Caribe con sus aguas verdes, sus flores, su selva.
En el Sur hay gente linda, de mirada transparente, que se guarda en las casas por el frío y tiene cusiosidad por el desconocido.
En el Sur tenemos montañas grises, azules con uno que otro condor volando en altura. Ellos ya lo han visto todo y nos dan calma.
En el Sur la comida se prepara con caldo: de carne, de verdura. Se come en la familia multiforme de los que conviven.
Con lo que le falta, con lo que tiene, el Sur se viene encima, está rebalsado de quereres.
No olvida, no olvida, tiene miedo, pero no olvida que alguna vez se reía a mandíbula batiente de tanto niño jugando y tomándose su leche.
Desde el Caribe miraban entonces, las flores que hicimos brotar desde el cemento, en plena ciudad. |