Eran esas veces donde el tiempo amistosamente se enredaba en las sabanas, cada hedor de
sus sucias pieles incrustando su agua entre mi vida, hacían desaparecer mis manos cuando
ya nada me serbia. Muchas veces sumergido en néctares de gloria bese tus labios rotos , los
que me engañaban pese al genufleso ardor , que se arrodillaba sin acabar de desintegrar tu
amor . pero hoy, sentado en las mas vaga alfombra que era nuestra , que ya lentamente
perdí tu presencia y bien , me toco caer y o jala me pueda parar cuando tus ojos miren los
míos fríos y caigan lentamente tus ansias
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