ustedes
que sabroso es saber que tus palabras son tuyas
y no del vulgo, y no del pueblo, y no de la calle.
deleite es en mi el pensar que vierto cabeza
en la blanca y tenue luz del dia, y que nadie,
absolutamente nadie, compara las transparencias
de su pasar en mi pesar, que nadie traga
la pía lumbre de mi conocimiento infinito...
ahora, contento con escindir mi verdad
real y no plural, y no social
de la sima sinusal y fulgurante,
y presumida, y corroida, y vacilante,
la sierra asfaltada del coral vitreo
puede decir y tronar, y quebrarse si quiere.
en la amalgama añil del cielo y la entereza
de mi cama:
púrpura, cian, te espero. |