Con el cansancio
Que suelen provocar los siglos viejos,
Ajenos al verano y
Con la tempestad agazapada en el pecho,
Con una lagrima rabiosa y escondida,
Con el alma morena,
Con los cerros tercos metidos en la piel,
Con los ríos lejanos en las venas.
Pasamos por esta calle
Siempre ajena.
Propietarios de nada,
Herederos legítimos de la derrota,
Constructores empedernidos del sueño,
Amargos por lo que no sabemos,
Pasamos por tu calle
Siempre tuya
Deambulamos con tu puerta
Poblamos tus temores
Seremos incertidumbre masiva
Pesadilla y primavera prometida
Venimos, somos, fuimos y...
Seremos millones
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