En agónico duermevela
despertaste mis sentidos.
Por sentir tus manos en mi piel
me convertí en rosa
de rojo pasión encendido.
Embriagarte con mi aroma,
hacerte volar al infinito,
acariciar las estrellas,
despertar de mi cuerpo dormido.
No te asustes amigo,
se que el sueño es imposible
pero !soñar no está prohibido!.
Deseo inconfesable
de dos espíritus unidos.
En éxtasis inenarrable,
enlazados y rendidos,
en el jardín de los deseos
comimos del fruto prohibido.
Ahora la rosa yace a tu lado
testigo mudo de un amor retenido.
Y, yo, de nuevo, en mujer me he convertido.
Extenuada y confusa,
la frente perlada de rocío,
el corazón palpitante
y los ojos encendidos...
Perdona, amigo, este desvarío.
se que el sueño es imposible
más, !soñar no está prohibido! |