La suavidad de tu alma
podría revertir mis sentimientos,
la pureza de tus pequeñas manos
Podría acariciar hasta mi más áspero defecto.
Si supieras, querido hijo,
lo que mis ojos han llorado
por no poder ser lo que quiero.
Si supieras hijo,
cuantas pena he derramado
por pensar en ti,
¡me emociona mirarte¡
...y cuando duermes el mundo
se detiene para observarte.
Es tu ángel, eres tu...
Eres lo que un poco de amor
pudo crear.
Para ti hijo querido: Bruno.
|