HÁLITO DE VIDA
Inhalé el desecho de muchos reconociendo penas y alegrías,
exhalé sueños y esperanzas; entre niebla y bullicio encontré
7 millones de lotos florecidos que se reflejaban en la ventana,
tras ese rostro cada uno inspiraba al otro.
Ya en la urbe se respiraba la brisa toda, la jamás dañada.
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