¿te acuerdas de los paseos en la playa?
de las noches que compartimos almohada,
un regalo que nuncá más quisiste dar,
sólo de un segundo para poderte hablar.
Los pasillos de mi casa son desiertos.
desiertos que todo me amarga,
que derrite el hielo,
que me entristezco cuando ya ni me hablas.
Los sueños dejaron de ser contigo,
ahora no hablo tan siquiera conmigo,
ni te tengo a ti ni me quedaron amigos.
Esa persona va a empezar a sospechar, ésto lo escribi en otra noche menos iluminada
|