Y al despertar la bella princesa recién rescatada, estiro sus largos brazos y respiro hondamente, lo que la hizo notar un olor fétido y putrefacto al pie de su cama, al levantar el edredón satinado con hilos de oro, quedo horrorizada al darse cuenta de que a su hermoso príncipe le apestaban espantosamente los pies… |