Un tren a la deriva.., por las aguas de un desierto.
Pasajeros vacíos de un sol desteñido, falto de encanto.
Y ahora si, un camino a la luna, repleto de seres sin cuerpo.
Constelaciones de tiempo, matemáticas de un amor prematuro.
Un recuerdo de asteroides fantasmales, de explosiones ancestrales.
Mi mundo se reduce a cauces de la soledad. Arena sin tiempo esto del amor.
Y suenan las campanas, las pipas voraces de ese tren, el que vuela.
No existe gravedad en el cielo de los sanos. Ni siquiera sonido.
Y todo este embrollo de ilusiones, sin sabor, sin color. Viso.
No solo yo le escapo al mundo de los cuerdos vacíos.
Un tren a la deriva.., por las aguas de un desierto.
Dos flores de fuego. Remando en el aire.
Vos y yo, bailando. Sin sonido, sin silencio.
¿Quién es yo? Me pregunto.
Algún invento tuyo, loco.
Gigantescos sinporqueses.
¿Importa algo? Te pregunto. No sabés qué responder.
Agua. En el alma, en los ojos, en el tiempo y las montañas.
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