No soy yo aquel que rabia entre dientes cuando sube en la mañana a ese metro repleto de gente, que mas bien parece tren del holocausto, ni aquel a quien le cae el peso agudo del smog en los pulmones, no soy yo quien se exalta en la tarde en medio de esa gente que camina desordenadamente rápido en infinitas direcciones, ni creo ser aquel con instintos asesinos con cada vendedor que sube a la micro. No, ese no soy yo, es la ciudad, es Santiago. |