Iba por el parque, nublado, al atardecer.
El frío rompía mi intento de sonrisa; al verte, desnudos los ojos.
Eras tú, mi ilusión, el reflejo de mis sueños.
Quería decirte algo, pero no podía. Mirarte cuando me mirabas, pero no podía.
Miedo a perder esa bonita ilusión, sin tí no respiro.
Iba a morir, necesitaba verte, decirte algo, que supieras que al menos, existías en mi vida.
Un día se lo comente a Pablo, le dije:
- Por que no me acompañas al parque?, quiero que la veas.
Pablo aceptó.
Hoy he muerto sabiendo, que ella...no era más que una bonita fantasía en mi cabeza. |