Era un Pub con música en vivo, y después de tantas copas, tragos, chupitos, vasos, jarras y pintas me costaba enfocar.
Tocaba un grupillo irlandés y no habíamos dejado de brindar, cantar y mear en toda la noche. Una chica con minifalda azul me invitó a una copa.
--Toma --me acercó el vaso bruscamente--, vamos a brindar tú y yo por está puta mierda de vida.
Me pareció inteligente y brindé por la puta mierda de vida. Luego por los polvos, las borracheras, los porros y un largo etcétera que nos llevó a su casa, a su catre, a echar un polvo, borrachos y drogados.
Ella no se quitó la minifalda y yo me dejé los calcetines. Fue una buena noche y ella sacó una botella de coñac.
La bebimos sentados en la cama, mirando por la puerta hacía una sala que a su vez tenía una ventana con vistas a otro edificio. Donde también había una ventana que daba a una puerta con vistas a una pareja sobre la cama.
--Ya es hora que te vayas --me dijo sin mirarme a la cara.
Me vestí y salí de su casa rumbo a cualquier otro bar con música en vivo.
-¿NO ME VAS A PREGUNTAR NADA? - gritó desde la ventana, tenía la botella en la mano y la lanzó cuando le contesté que no.
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