Hay día como el de hoy en que prefiero quedarme en la cama. Tu voz se vuelve eco permanente en mi cabeza y llega a marearme. Tus caricias se vuelven puñales que dejan huellas con sangre. Tu cuerpo se vuelve pesado, y me deseo huye despavorido del lecho.
Debo tomar una desición y decirte pronto que ya no te amo.
Me van envenenando tus palabras, odio tu perfume. No me queda tiempo, me levantaré y tomaré el teléfono. Es urgente que lo sepas.
Miro tu foto y me da pena, vuelvo atrás en mis pensamientos. Quizás sea mejor perdonarte, hablar y aclararlo todo. Pero podré soportar otro golpe más? |